jueves, 2 de julio de 2020

Liturgia de las Horas para Latinoamérica - Lunes, salterio II, TO




Sobre el Oficio Divino

En el Oficio Divino se rezan himnos, antífonas, salmos, etc.

La gran mayoría son textos extraídos de la Biblia
y ordenados de manera estructurada y metódica,
de tal forma que, al leerlas, meditarlas, y compartirlas, van dirigidas a Dios
usando las mismas palabras con las que Él nos habla.
Al orar en comunión con la Iglesia Universal,
esperamos que Nuestro Dios las escuche y nos atienda.


IMPORTANTE:
Toda la información que ofrecemos es generalmente informativa. 
En ningún caso es vinculante o aplicable a situaciones específicas
en las que solo el pastor o la iglesia responsable tiene la capacidad de adoptar.
La Parroquia y cualquiera de sus ministerios 

no somos responsables de la interpretación, aplicación, daño a terceros de cualquier tipo,
daño a la propiedad o cualquier otro que pueda surgir de los documentos que compartimos. 
Las autoridades eclesiásticas tienen que decidir lo que es apropiado 
y cómo aplicar las reglas actuales de la Iglesia.
La información que publicamos es de buena fe y gratuita.
P. Diego Cabrera Rojas
Liturgia de las Horas en Latinoamericano

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Liturgia de las Horas
para Latinoamérica


Tiempo Ordinario - Lunes de la semana II - 
De la feria, Salterio II.

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LAUDES - Oración de la mañana

"Si el alma hace buen uso
de las virtudes plantadas en ella,
entonces será de verdad
semejante a Dios.


Él nos enseñó, por medio de sus preceptos,
que debemos redituarle frutos
de todas las virtudes
que sembró en nosotros al crearnos".


San Columbano.

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Las Laudes de la mañana se dirigen y ordenan con la finalidad de santificar la mañana.
Al celebrarse con la salida del sol, nos recuerdan la resurrección de Jesús, El Señor, la luz verdadera
que ilumina a todos los hombres (cf Jn 1,9) y el “Sol de Justicia (Mal 3, 20) que nace de lo alto (Lc 1, 78).
Toda su temática alude al despertar y a su equivalencia simbólica con la resurrección.
En las comunidades religiosas, el horario habitual es las 7 de la mañana,
aunque, naturalmente, se debe adaptar al propio ritmo de vida: lo normal es entre 6 y 10 horas.
NOTA:  La "Oración del Salmo" está traducida y adaptada del Oficio Divino en Inglés para Norteamérica.
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Invitatorio
Cuando Laudes es la primera oración litúrgica de la mañana se puede agregar el salmo Invitatorio antes del himno.
Esta invocación inicial se omite cuando las Laudes empiezan con el Invitatorio.
En el rezo privado, puede decirse la antífona sólo al inicio y al fin. (Se hace la señal de la cruz mientras se dice:)


V.  Señor abre mis labios
R.    Y mi boca proclamará tu alabanza

V.    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.    Como era en el principio, ahora y siempre,
        por los siglos de los siglos. ¡Amén!

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Salmo del Invitatorio
Luego puede decirse el salmo del Invitatorio, con su antífona, como se indica al comienzo,
o, si se prefiere, omitido el salmo, se dice en seguida el himno. (Cuando se aplica la forma responsorial,
la asamblea repite la antífona después de cada estrofa)
Además de los himnos que aparecen aquí, pueden usarse, sobre todo en las celebraciones con el pueblo,
otros cantos oportunos y debidamente aprobados.

El salmo 94 puede sustituirse por el 99, el 66 o el 24. En tal caso,
si el salmo escogido formara parte de la salmodia del día, se dirá en su lugar, en la salmodia, el salmo 94.
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Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona:

Ant. Demos vítores al Señor, aclamándolo con cantos.

Salmo 94 Invitación a la Alabanza Divina
Anímense unos a otro, día tras día, mientras perdura el hoy. Heb 3, 13

Vengan, aclamemos al Señor,
     demos vítores a la Roca que nos salva;
     entremos a su presencia dándole gracias,
     aclamándolo con cantos.


Porque el Señor es un Dios grande,
     soberano de todos los dioses:
     tiene en su mano las simas de la tierra,
     son suyas las cumbres de los montes;
     suyo es el mar, porque él lo hizo,

     la tierra firme que modelaron sus manos.


Vengan, postrémonos por tierra,
     bendiciendo al Señor, creador nuestro.
     Porque él es nuestro Dios,
     y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.


Ojalá escuchen hoy su voz:
     «No endurezcan el corazón como en Meribá,
     como el día de Masá en el desierto;
     cuando sus padres me pusieron a prueba
     y dudaron de mí,
     aunque habían visto mis obras.


Durante cuarenta años
     aquella generación me repugnó,
     y dije: Es un pueblo de corazón extraviado,
     que no reconoce mi camino;
     por eso he jurado en mi cólera
     que no entrarán en mi descanso»


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
     Como era en el principio, ahora y siempre,
     por los siglos de los siglos. ¡Amén!


Ant. Demos vítores al Señor, aclamándolo con cantos.
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Salmo del Invitatorio (Opcional)
El salmo 94 puede sustituirse por el 99, el 66 o el 24. En tal caso,
si el salmo escogido formara parte de la salmodia del día, se dirá en su lugar, en la salmodia, el salmo 94.

Ant. Demos vítores al Señor, aclamándolo con cantos.

Salmo 99: Alegría de los que entran en el templo
El Señor manda que los redimidos entonen un himno de victoria (S. Atanasio)

Se recita la antífona que corresponda y la asamblea la repite.

Aclama al Señor, tierra entera,
     sirvan al Señor con alegría,
     entren en su presencia con vítores.

Se repite la antífona.

Sepan que el Señor es Dios:
     que él nos hizo y somos suyos,
     su pueblo y ovejas de su rebaño.

Se repite la antífona.

Entren por sus puertas con acción de gracias,
     por sus atrios con himnos,
     dándole gracias y bendiciendo su nombre:

Se repite la antífona.

«El Señor es bueno,
     su misericordia es eterna,
     su fidelidad por todas las edades.»

Se repite la antífona.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,
     por los siglos de los siglos. ¡Amén!


Ant. Demos vítores al Señor, aclamándolo con cantos.
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Himnos:
Son composiciones poéticas en alabanza a Dios, a la Virgen o a los Santos. Éstos introducen en la celebración un elemento
que nos ayuda a pasar de lo puramente popular a lo eclesial y bíblico.  Además de estos Himnos, pueden usarse,
sobre todo, en las celebraciones con el pueblo, otros cantos oportunos y debidamente aprobados.
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Himno: Alfarero del hombre.

Alfarero del hombre, mano trabajadora
     que, de los hondos limos iniciales,
     convocas a los pájaros a la primera aurora,
     al pasto los primeros animales.

De mañana te busco, hecho de luz concreta,
     de espacio puro y tierra amanecida.
     De mañana te encuentro, vigor, origen, meta
     de los profundos ríos de la vida.

El árbol toma cuerpo, y el agua melodía;
     tus manos son recientes en la rosa;
     se espesa la abundancia del mundo a mediodía,
     y estás de corazón en cada cosa.

No hay brisa si no alientas, monte si no estás dentro,
     ni soledad en que no te hagas fuerte.
     Todo es presencia y gracia; vivir es este encuentro:
     tú, por la luz; el hombre, por la muerte.

¡Que se acabe el pecado! ¡Mira que es desdecirte
     dejar tanta hermosura en tanta guerra!
     Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte
     de haberle dado un día las llaves de la tierra. ¡Amén!
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Himno: Dador de luz espléndido (opcional).

Mis ojos, mis pobres ojos que acaban de despertar
     los hiciste para ver, no sólo para llorar.

Haz que sepa adivinar entre las sombras la luz,
     que nunca me ciegue el mal ni olvide que existes tú.

Que, cuando llegue el dolor, que yo sé que llegará,
     no se me enturbie el amor, ni se me nuble la paz.

Sostén ahora mi fe, pues, cuando llegue a tu hogar,
     con mis ojos te veré y mi llanto cesará. ¡Amén!
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SALMODIA
Es un conjunto de salmos y cánticos bíblicos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento que componen la Liturgia de las Horas. 
Éstos son el núcleo principal del Oficio y también su parte más extensa.
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Ant 1. ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

Salmo 41: Deseo del Señor y Ansias de Contemplar el Templo.   
                           El que tenga sed y quiera, que venga a beber el agua de la vida (Apoc. 22, 17)

Como busca la cierva corrientes de agua,
     así mi alma te busca a ti, Dios mío;

tiene sed de Dios, del Dios vivo:
     ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

Las lágrimas son mi pan noche y día,
     mientras todo el día me repiten:
     «¿Dónde está tu Dios?»

Recuerdo otros tiempos,
     y mi alma desfallece de tristeza:
     cómo marchaba a la cabeza del grupo,
     hacia la casa de Dios,
     entre cantos de júbilo y alabanza,
     en el bullicio de la fiesta.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
     por qué te me turbas?
     Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
     «Salud de mi rostro, Dios mío.»

Cuando mi alma se acongoja, te recuerdo,
     desde el Jordán y el Hermón y el Monte Menor.

Una sima grita a otra sima con voz de cascadas:
     tus torrentes y tus olas me han arrollado.

De día el Señor me hará misericordia,
     de noche cantaré la alabanza del Dios de mi vida.

Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué me olvidas?
     ¿Por qué voy andando sombrío, hostigado por mi enemigo?

Se me rompen los huesos por las burlas del adversario;
     todo el día me preguntan: «¿Dónde está tu Dios?»

¿Por qué te acongojas, alma mía,
     por qué te me turbas?
     Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
     «Salud de mi rostro, Dios mío.».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,
     por los siglos de los siglos. ¡Amén!

Oración del salmo
Padre celestial, cuando tu fuerza se apodera de nosotros,
ya no decimos: ¿Por qué estás abatida, alma mía?
Entonces, ahora que las olas crecientes de tu indignación nos han pasado,
permítenos sentir la calma curativa de tu perdón.
Inspíranos anhelarte siempre, como el venado que busca corrientes,
hasta que satisfagas cada anhelo nuestro en el cielo.

 Ant. ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
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Ant 2. Muéstranos, Señor, tu gloria y tu compasión.

Cantico - Sir. 36, 1-7. 13-16: Súplica en Favor de la Ciudad Santa de Jerusalén.
Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo. (Jn 17, 3)

Sálvanos, Dios del universo,
     infunde tu terror a todas las naciones;
     amenaza con tu mano al pueblo extranjero,
     para que sienta tu poder.

Como les mostraste tu santidad al castigarnos,
     muéstranos así tu gloria castigándolos a ellos:
     para que sepan, como nosotros lo sabemos,
     que no hay Dios fuera de ti.

Renueva los prodigios, repite los portentos,
     exalta tu mano, robustece tu brazo.

Reúne a todas las tribus de Jacob
     y dales su heredad como antiguamente.

Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre,
     de Israel, a quien nombraste tu primogénito.
     Ten compasión de tu ciudad santa,
     de Jerusalén, lugar de tu reposo.

Llena a Sión de tu majestad y al templo de tu gloria.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, 
     por los siglos de los siglos. ¡Amén!

Ant. Muéstranos, Señor, tu gloria y tu compasión.
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Ant 3. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

Salmo 18a: Alabanza al Dios Creador del Universo. 
                              Dios está en todas partes, es inmenso y está cerca de todos. (San Columbano)

El cielo proclama la gloria de Dios,
     el firmamento pregona la obra de sus manos:
     el día al día le pasa el mensaje,
     la noche a la noche se lo murmura.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
     sin que resuene su voz,
     a toda la tierra alcanza su pregón
     y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Allí le ha puesto su tienda al sol:
     él sale como el esposo de su alcoba,
     contento como un héroe, a recorrer su camino.

Asoma por un extremo del cielo,
     y su órbita llega al otro extremo: nada se libra de su calor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,
     por los siglos de los siglos. ¡Amén!

Oración del salmo
Para iluminar al mundo, Padre, nos enviaste tu Palabra como el sol de la verdad
y la justicia que brilla sobre la humanidad. Ilumina nuestros ojos
para que podamos discernir tu gloria en las muchas obras de tu mano.

Ant. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.
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Lectura Breve   Jr 15, 16
Cuando encontraba palabras tuyas las devoraba;
tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón,
porque tu nombre fue pronunciado sobre mí, ¡Señor, Dios de los ejércitos!

Silencio sagrado (indicado por una campana):
Un momento para reflexionar y recibir en nuestros corazones la resonancia total de la voz del Espíritu Santo
y unir nuestra oración personal más estrechamente con la palabra de Dios y la voz pública de la Iglesia.

Responsorio Breve

V. Aclamen, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
R. Aclamen, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.

V. Cántenle un cántico nuevo.
R. Que merece la alabanza de los buenos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
R. Aclamen, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
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Cántico Evangélico (Benedictus)
Los cánticos son tomados del Evangelio de Lucas. Se rezan o cantan de pie, y se hace la señal de la Cruz al inicio de su proclamación.
Los cánticos evangélicos son solo tres: Benedictus, (Laudes) Magnificat  (Vísperas) y Nunc dimittis (Completas).
El Benedictus, cántico de Zacarías, padre de Juan Bautista, canta la venida del Mesías, como bendición de Dios, "sol que nace de lo alto", 
por lo que su proclamación en Laudes refuerza el sentido matutino simbólico de la oración.
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Ant. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.

Cántico de Zacarías: Lc 1, 68-79 - El Mesías y su Precursor
                                                          (se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
     porque ha visitado y redimido a su pueblo.
     suscitándonos una fuerza de salvación
     en la casa de David, su siervo,
     según lo había predicho desde antiguo
     por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
     y de la mano de todos los que nos odian;
     ha realizado así la misericordia
     que tuvo con nuestros padres,
     recordando su santa alianza
     y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
     arrancados de la mano de los enemigos,
     le sirvamos con santidad y justicia,
     en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
     porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
     anunciando a su pueblo la salvación,
     el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
     nos visitará el sol que nace de lo alto,
     para iluminar a los que viven en tiniebla
     y en sombra de muerte,
     para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,
     por los siglos de los siglos. ¡Amén!

Ant. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.
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Preces - Para consagrar a Dios el día y el trabajo

Demos gracias a nuestro salvador que ha hecho de nosotros
un pueblo de reyes y sacerdotes, y digámosle:
R:/  Consérvanos, Señor, en tu servicio.

Señor Jesús, sacerdote eterno,
que has querido que tu pueblo participara de tu sacerdocio:
- haz que ofrezcamos siempre sacrificios espirituales, agradables al Padre.

Danos, Señor, la abundancia de los frutos del Espíritu Santo:
- comprensión, bondad, amabilidad.

Que la luz de la fe ilumine este nuevo día
- y que durante el mismo caminemos por las sendas del amor.

Haz que busquemos siempre el bien de nuestros hermanos
- y les ayudemos a progresar en su salvación.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Con el gozo que nos da el sabernos hijos de Dios, digamos confiadamente:
- Padre Nuestro…

Oración
Señor, Dios todopoderoso, que nos has hecho llegar al comienzo de este día:
danos tu ayuda para que no caigamos hoy en pecado, sino que nuestras palabras, pensamientos y acciones sigan el camino de tus mandatos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. ¡Amén!
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Conclusión:
Si preside un presbítero o un diácono, bendice al pueblo, utilizando una de estas dos fórmulas finales:
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Fórmula larga:   
     (se hace la señal de la cruz mientras se dice:)
V.  El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. La paz de Dios, que sobrepasa todo juicio,
     custodie sus corazones y sus pensamientos
     en el conocimiento y el amor de Dios
     y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R. ¡Amén!
V. Y la bendición de Dios todopoderoso, 
     Padre, Hijo † y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.
R. ¡Amén!
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Fórmula breve:   
       (se hace la señal de la cruz mientras se dice:)
V.  El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. La bendición de Dios todopoderoso,
     Padre, Hijo  y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.
R. ¡Amén!
        Si se despide de la comunidad añade:
V. Pueden ir en Paz.
R. ¡Demos gracias a Dios!

        En el rezo individual o en una celebración comunitaria presidida por un ministro no ordenado, se dice:

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. ¡Amén!
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Tiempo Ordinario. Lunes de la Semana II
De la Feria. Salterio II

VÍSPERAS - Oración de la tarde

“En la Eternidad éramos;
al nacer comenzamos a existir.
 Existir es ser en el tiempo.

Y al morir dejamos de existir,
pero no dejamos de ser.
Somos seres espirituales
que vivimos una aventura terrenal".

Teilhard de Chardin


Sus motivos aluden al fin del trabajo y del día activo, y la equivalencia simbólica con la Venida del Señor.
Un horario entre las 7 y las 10 de la noche es adecuado.
Los días que preceden a una Solemnidad no tienen Vísperas.

Las «Primeras Vísperas» son la misma oración que Vísperas,
pero para los domingos y solemnidades, que comienzan la tarde anterior y por eso tienen dos vísperas:
las «primeras», que son la tarde anterior (la del sábado, en el caso de un domingo),
y las «segundas», que son las de la propia tarde cronológica (
la tarde del domingo, sigue el mismo caso).
Evidentemente, el día anterior cede parte de su tiempo al domingo o solemnidad y no tiene vísperas.

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Invocación Inicial

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. ¡Señor, date prisa en socorrerme!
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre,
     por los siglos de los siglos. ¡Amén,
Aleluya!
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Himnos:
Son composiciones poéticas en alabanza a Dios, a la Virgen o a los Santos. Éstos introducen en la celebración un elemento
que nos ayuda a pasar de lo puramente popular a lo eclesial y bíblico.  Además de estos Himnos, pueden usarse,
sobre todo, en las celebraciones con el pueblo, otros cantos oportunos y debidamente aprobados.
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Himno: Presentemos a Dios nuestras tareas.

Presentemos a Dios nuestras tareas
     levantemos orantes nuestras manos,
     porque hemos realizado nuestras vidas
     por el trabajo.

Cuando la tarde pide ya descanso
     y Dios está más cerca de nosotros,
     es hora de encontrarnos en sus manos,
     llenos de gozo.

En vano trabajamos la jornada,
     hemos corrido en vano hora tras hora,
     si la esperanza no enciende sus rayos
     en nuestra sombra.

Hemos topado a Dios en el bullicio,
     Dios se cansó conmigo en el trabajo;
     Es hora de buscar a Dios adentro
     Enamorado.

La tarde es un trisagio de alabanza,
     La tarde tiene fuego del Espíritu;
     Adoremos al Padre en nuestras obras,
     Adoremos al Hijo. ¡Amén!
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Himno: Horas de la Tarde (opcional)

Hora de la tarde,
     fin de las labores.
     Amo de las viñas,
     paga los trabajos de tus viñadores.

Al romper el día,
     nos apalabraste.
     Cuidamos tu viña
     del alba a la tarde.

Ahora que nos pagas,
     nos lo das de balde,
     que a jornal de gloria
     no hay trabajo grande.

Das al vespertino
     lo que al mañanero.

Son tuyas las horas
     y tuyo el viñedo.
     A lo que sembramos
     dale crecimiento.
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SALMODIA
Es un conjunto de salmos y cánticos bíblicos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento que componen la Liturgia de las Horas.
Éstos son el núcleo principal del Oficio y también su parte más extensa.
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Ant 1. ¡Eres el más bello de los hombres, en tus labios se derrama la gracia!

Salmo 44 I - Las Nupcias del Rey.
Llega el esposo, salgan a recibirlo. (Mt 25, 6)

Me brota del corazón un poema bello,
     recito mis versos a un rey;
     mi lengua es ágil pluma de escribano.

Eres el más bello de los hombres,
     en tus labios se derrama la gracia,
     el Señor te bendice eternamente.

Cíñete al flanco la espada, valiente:
     es tu gala y tu orgullo;
     cabalga victorioso por la verdad y la justicia,
     tu diestra te enseñe a realizar proezas.
     Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,
     se acobardan los enemigos del rey.

Tu trono, ¡oh Dios!, permanece para siempre;
     cetro de rectitud es tu cetro real;
     has amado la justicia y odiado la impiedad:
     por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido
     con aceite de júbilo entre todos tus compañeros.

A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,
     desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.
     Hijas de reyes salen a tu encuentro,
     de pie a tu derecha está la reina enjoyada con oro de Ofir.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, 
     por los siglos de los siglos. ¡Amén!

Oración del salmo
Señor Dios, buscas los corazones de todos, tanto los buenos como los malvados,
que aquellos que están en peligro por amor a ti, encuentren seguridad en ti
ahora y, en el día del juicio, que se regocijen de verte cara a cara.

Ant. ¡Eres el más bello de los hombres, en tus labios se derrama la gracia!
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Ant 2. Llega el esposo, salgan a recibirlo.

Salmo 44-2: Himno al Dios Verdadero.
“Quiero hacer memorable tu nombre por generaciones y generaciones”. (Sal 44, 18)

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
     olvida tu pueblo y la casa paterna:
     prendado está el rey de tu belleza,
     póstrate ante él, que él es tu señor.
     La ciudad de Tiro viene con regalos,
     los pueblos más ricos buscan tu favor.

Ya entra la princesa, bellísima,
     vestida de perlas y brocado;
     la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,
     la siguen sus compañeras:
     las traen entre alegría y algazara,
     van entrando en el palacio real.

«A cambio de tus padres tendrás hijos,
     que nombrarás príncipes por toda la tierra.»

Quiero hacer memorable tu nombre
     por generaciones y generaciones,
     y los pueblos te alabarán
     por los siglos de los siglos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,
     por los siglos de los siglos. ¡Amén!

Oración del salmo
Cuando te hiciste carne, Señor Jesús,
hiciste un matrimonio de la humanidad con Dios.
Ayúdanos a ser fieles a tu palabra y a soportar nuestro exilio con valentía,
hasta que seamos llamados a la fiesta del matrimonio celestial,
a la cual la Virgen María, ejemplar de tu Iglesia, nos ha precedido.

Ant. Llega el esposo, salgan a recibirlo.
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Ant 3. Dios proyectó hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza, 
            cuando llegase el momento culminante.

Cántico - Ef 1, 3-10: El Plan Divino de Salvación.
¿Quién es, por tanto, Dios? El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un solo Dios. (San Columbano)

Bendito sea Dios,
     Padre de nuestro Señor Jesucristo,
     que nos ha bendecido en la persona de Cristo
     con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
     antes de crear el mundo,
     para que fuésemos consagrados
     e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
     por pura iniciativa suya, a ser sus hijos,
     para que la gloria de su gracia,
     que tan generosamente nos ha concedido
     en su querido Hijo,
     redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
     hemos recibido la redención,
     el perdón de los pecados.
     El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
     ha sido un derroche para con nosotros,
     dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
     que había proyectado realizar por Cristo
     cuando llegase el momento culminante:
     hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
     las del cielo y las de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,
     por los siglos de los siglos. ¡Amén!

Ant. Alaben al Señor sus siervos todos, pequeños y grandes. ¡Aleluya!
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Lectura Breve   1 Tes 2, 13
Nosotros continuamente damos gracias a Dios;
porque habiendo recibido la palabra de Dios predicada por nosotros,
la acogieron, no como palabra humana, sino - como es en realidad-
como palabra de Dios, que ejerce su acción en ustedes, los creyentes.

Silencio sagrado (indicado por una campana):
Un momento para reflexionar y recibir en nuestros corazones la resonancia total de la voz del Espíritu Santo
y unir nuestra oración personal más estrechamente con la palabra de Dios y la voz pública de la Iglesia.


Responsorio Breve
V. Suba, Señor, a ti mi oración.
R. Suba, Señor, a ti mi oración.
V. Como incienso en tu presencia.
R. A ti mi oración.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Suba, Señor, a ti mi oración.
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Cántico Evangélico (Magníficat)
Los cánticos se toman del Evangelio de Lucas. Se rezan o cantan de pie, y se hace la señal de la Cruz al principio de su proclamación.
 El Magnificat, (Canto de María) es un canto de gratitud de la Virgen al caer la tarde cuando el Ángel la encontró en oración.
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Ant. Proclame mi alma tu grandeza, Dios mío.

Cántico de María - Lc 1, 46-55. Alegría del Alma en El Señor.
                                                    (se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
     se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
     porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
     porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
     su nombre es santo,
     y su misericordia llega a sus fieles
     de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
     dispersa a los soberbios de corazón,
     derriba del trono a los poderosos
     y enaltece a los humildes,
     a los hambrientos los colma de bienes
     y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
     acordándose de su misericordia
     -como lo había prometido a nuestros padres-
     en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,
     por los siglos de los siglos. ¡Amén!

Ant. Proclame mi alma tu grandeza, Dios mío.
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Preces - Para consagrar a Dios el día y el trabajo
Alabemos a Cristo, que ama a la Iglesia y le da alimento y calor,
y roguémosle confiados diciendo:
R:/ Atiende, Señor, los deseos de tu pueblo.

Haz, Señor, que todos los hombres se salven
- y lleguen al conocimiento de la verdad.

Guarda con tu protección al papa Francisco y a nuestro obispo N.,
- ayúdalos con el poder de tu brazo.

Ten compasión de los que no encuentran trabajo
- y haz que consigan un empleo digno y estable.

Señor, sé refugio de los oprimidos
- y protégelos en todas sus necesidades.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Te pedimos por el eterno descanso de los que durante su vida
ejercieron el ministerio para el bien de tu iglesia:
- que también te celebren eternamente en tu reino.

Fieles a la recomendación del Salvador nos atrevemos a decir:
- Padre nuestro...

Oración
Dios todopoderoso y eterno,
que has querido asistirnos en el trabajo que nosotros,
tus siervos inútiles, hemos realizado hoy, te pedimos que,
al llegar al término de este día, acojas benignamente
nuestro sacrificio vespertino de acción de gracias
y recibas con bondad la alabanza que te dirigimos.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. ¡Amén!
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Conclusión:
Si preside un presbítero o un diácono, bendice al pueblo, utilizando una de estas dos fórmulas finales:
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Fórmula larga:   
     (se hace la señal de la cruz mientras se dice:)
V.  El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. La paz de Dios, que sobrepasa todo juicio,
     custodie sus corazones y sus pensamientos
     en el conocimiento y el amor de Dios
     y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R. ¡Amén!
V. Y la bendición de Dios todopoderoso, 
     Padre, Hijo † y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.
R. ¡Amén!
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Fórmula breve:   
       (se hace la señal de la cruz mientras se dice:)
V.  El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. La bendición de Dios todopoderoso,
     Padre, Hijo  y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.
R. ¡Amén!
        Si se despide de la comunidad añade:
V. Pueden ir en Paz.
R. ¡Demos gracias a Dios!

        En el rezo individual o en una celebración comunitaria presidida por un ministro no ordenado, se dice:

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. ¡Amén!
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Tiempo Ordinario. Lunes de la Semana II
De la Feria. Salterio II

COMPLETAS
Oración antes del descanso nocturno

“Él habita en nosotros como el alma en el cuerpo,
a condición de que seamos miembros sanos de él,
de que estemos muertos al pecado." 
(San Columbano)

Sus textos aluden al sueño, y a su equivalencia simbólica con la muerte.
El mejor horario es aquel en que efectivamente vayamos a dormir enseguida. 


Aunque hay una Completas para cada día de la semana, es costumbre -aceptada en las rúbricas-
que quienes desean rezarlas de memoria, lo hagan siempre con una de las dos Completas de domingo,
ya sea la de después de Primeras Vísperas o la de después de Segundas Vísperas.

Las Completas no tienen vinculación estrecha con el desarrollo del calendario litúrgico, 
excepto el «aleluya» al final de las antífonas e invocaciones en tiempo pascual.

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Invocación Inicial

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio,
     ahora y siempre, por los siglos de los siglos. ¡Amén!

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Examen de Conciencia
“Estamos llamados a tener una conciencia limpia hacia Dios y hacia los hombres,
en nuestros corazones y en nuestras mentes, en nuestras acciones y nuestro descanso.
Para hacerlo, es vital que examinemos nuestra conciencia diariamente y que pidamos la misericordia de Dios
cuando nos sintamos débiles, tentados e incompletos y que le pidamos Su fortaleza para mejorar”.


Es muy de alabar que, después de la invocación inicial, se haga el examen de conciencia. 
Aparte de las fórmulas penitenciales mostradas aquí, pueden usarse otras aprobadas. 
Además de himnos mostrados aquí, pueden usarse, sobre todo en las celebraciones con el pueblo,
otros cantos oportunos y debidamente aprobados.
Esta hora se termina con una de las antífonas de la Santísima Virgen que se muestran en el formulario: 
Madre del Redentor, Salve, Reina de los cielos, Dios te salve española, Dios te Salve latinoamericana; Bajo tu amparo, 
o con algún otro canto debidamente aprobado.
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Examen de Conciencia (Fórmula 1)
Es muy de alabar que, después de la invocación inicial, se haga el examen de conciencia, 
el cual, en la celebración comunitaria puede concluirse con un acto penitencial de la siguiente forma:

V. Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada
     que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.


     Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos,
     que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión:
     por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

     Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
     a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos,
     que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros,
     perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. ¡Amén!
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Examen de Conciencia (Fórmula 2)
En este momento es oportuno hacer examen de conciencia o revisión de la jornada.

Después, se prosigue con la fórmula siguiente:

V. Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada
     que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.


V. Señor, ten misericordia de nosotros.
R. Porque hemos pecado contra ti.
V. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
R. Y danos tu salvación.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros,
     perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. ¡Amén!
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Examen de Conciencia (Fórmula 3)
Es muy de alabar que, después de la invocación inicial, se haga el examen de conciencia, 
el cual, en la celebración comunitaria puede concluirse con un acto penitencial de la siguiente forma:

Después, se prosigue con la fórmula siguiente:

V. Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada
     que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.


V. Tú que has sido enviado a sanar los corazones afligidos: Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
V. Tú que has venido a llamar a los pecadores: Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad.
V. Tú que estás sentado a la derecha del Padre
     para interceder por nosotros: Señor, ten piedad.

R. Señor, ten piedad.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros,
     perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. ¡Amén!
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Himnos:
Son composiciones poéticas en alabanza a Dios, a la Virgen o a los Santos. Éstos introducen en la celebración un elemento
que nos ayuda a pasar de lo puramente popular a lo eclesial y bíblico.  Además de estos Himnos, pueden usarse,
sobre todo, en las celebraciones con el pueblo, otros cantos oportunos y debidamente aprobados.
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Himno: Cuando la luz del sol es ya poniente.

Cuando la luz del sol es ya poniente,
     gracias, Señor, es nuestra melodía;
     recibe, como ofrenda, amablemente,
     nuestro dolor, trabajo y alegría.

Si poco fue el amor en nuestro empeño
     de darle vida al día que fenece,
     convierta en realidad lo que fue un sueño
     tu gran amor que todo lo engrandece.

Tu cruz, Señor, redime nuestra suerte
     de pecadora en justa, e ilumina
     la senda de la vida y de la muerte
     del hombre que en la fe lucha y camina.

Jesús, Hijo del Padre, cuando avanza
     la noche oscura sobre nuestro día,
     concédenos la paz y la esperanza
     de esperar cada noche tu gran día. ¡Amén!
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Himno (opcional): Se inclina ya mi frente.

Se inclina ya mi frente,
     sellado está el trabajo;
     Señor, tu pecho sea
     la gracia del descanso.

Mis ojos se retiran,
     la voz deja su canto,
     pero el amor enciende
     su lámpara velando.

Lucero que te fuiste,
     con gran amor amado,
     en tu gloria dormimos
     y en sueños te adoramos. ¡Amén!
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SALMODIA
Es un conjunto de salmos y cánticos bíblicos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento
que componen la Liturgia de las Horas.  Éstos son el núcleo principal del Oficio y también su parte más extensa.
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Ant 1. Tú, Señor, eres clemente y rico en misericordia.

Salmo 85 - Oración de un Pobre ante las Dificultades
                                Bendito sea Dios, que nos alienta en nuestras luchas. (2Co 1,3.4)

Inclina tu oído, Señor; escúchame,
     que soy un pobre desamparado;
     protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
     salva a tu siervo, que confía en ti.

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
     que a ti te estoy llamando todo el día;
     alegra el alma de tu siervo,
     pues levanto mi alma hacia ti;

porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
     rico en misericordia con los que te invocan.
     Señor, escucha mi oración,
     atiende a la voz de mi súplica.

En el día del peligro te llamo, y tú me escuchas.
     No tienes igual entre los dioses, Señor,
     ni hay obras como las tuyas.

Todos los pueblos vendrán
     a postrarse en tu presencia, Señor;
     bendecirán tu nombre:
     «Grande eres tú, y haces maravillas;
     tú eres el único Dios.»

Enséñame, Señor, tu camino,
     para que siga tu verdad;
     mantén mi corazón entero en el temor de tu nombre.

Te alabaré de todo corazón, Dios mío;
     daré gloria a tu nombre por siempre,
     por tu grande piedad para conmigo,
     porque me salvaste del abismo profundo.

Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí,
     una banda de insolentes atenta contra mi vida,
     sin tenerte en cuenta a ti.

Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,
     lento a la cólera, rico en piedad y leal,
     mírame, ten compasión de mí.

Da fuerza a tu siervo, salva al hijo de tu esclava;
     dame una señal propicia,
     que la vean mis adversarios y se avergüencen,
     porque tú, Señor, me ayudas y consuelas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,
     por los siglos de los siglos. ¡Amén!

Ant. Tú, Señor, eres clemente y rico en misericordia.
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Lectura Breve:   1Ts 5, 9-10
Dios nos ha puesto para obtener la salvación por nuestro Señor Jesucristo, 
que murió por nosotros,
para que, velando o durmiendo, vivamos junto con él.

Silencio sagrado (indicado por una campana):
Un momento para reflexionar y recibir en nuestros corazones la resonancia total de la voz del Espíritu Santo
y unir nuestra oración personal más estrechamente con la palabra de Dios y la voz pública de la Iglesia.


Responsorio Breve
V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Te encomiendo mi espíritu.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
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Cántico Evangélico (Nunc Dimittis)
Los cánticos se toman del Evangelio de Lucas. Se oran o cantan de pie, al principio de su proclamación se hace la señal de la cruz.
Nunc dimittis “ahora dejas”– es el canto de gratitud de Simeón, por la promesa cumplida de ver al Salvador antes de reunirse con Él.
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Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, 
         para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

Cántico de Simeón - Lc 2, 29-32
                                                    (se hace la señal de la cruz mientras se comienza a recitar)

Ahora, Señor, según tu promesa,
     puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
     a quien has presentado ante todos los pueblos

luz para alumbrar a las naciones
     y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
     Como era en el principio, ahora y siempre,
     por los siglos de los siglos. ¡Amén!

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos,
         para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

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Oración Conclusiva
Concede, Señor, a nuestros cuerpos fatigados el descanso necesario, 
y haz que la simiente del reino
que con nuestro trabajo hemos sembrado hoy
crezca y germine para la cosecha de la vida eterna.
Por Cristo nuestro Señor. ¡Amén!

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Bendición
V. El Señor todopoderoso nos conceda
     una noche tranquila y una santa muerte.
R. ¡Amén!
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Antífonas Finales de la Santísima Virgen
Esta hora se termina con una de las antífonas de la Santísima Virgen que se muestran en el formulario:
Madre del Redentor, Salve, Reina de los cielos, Dios te salve española, Dios te Salve latinoamericana; Bajo tu amparo,
o con algún otro canto debidamente aprobado.
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1.    Dios te salve, Reina y Madre
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.

A ti llamamos los desterrados hijos de Eva,
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro
muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
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2.       Madre del Redentor
       Madre del Redentor, Virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta, estrella del mar,
ven a librar al pueblo que tropieza y se quiere levantar.

Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu santo Creador,
y permaneces siempre virgen.

Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros, pecadores.

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3.       Salve, Reina de los cielos
       Salve, Reina de los cielos y Señora de los ángeles;
salve, raíz; salve, puerta, que dio paso a nuestra luz.

Alégrate, virgen gloriosa, entre todas la más bella;
salve, oh hermosa doncella, ruega a Cristo por nosotros.

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4.       Bajo tu amparo
       Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios,
no desprecies las oraciones
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,

Oh, Virgen gloriosa y bendita.
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5.       Reina del cielo, alégrate
       Reina del cielo, alégrate, aleluya,
porque el Señor, a quien has merecido llevar, aleluya,
ha resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

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6. "María la Aurora" Traducido y adaptado por Diego Cabrera de “Mary the Dawn” by Kathleen Lundquist

María la Aurora, Cristo el perfecto día;
¡María, la puerta, Cristo, el camino celestial!

María la raíz, Cristo la vid mística;
¡María la uva, Cristo el vino sagrado!

María la gavilla de trigo, Cristo el pan vivo;
¡María el rosal, Cristo la rosa rojo sangre!

María la fuente, Cristo la corriente limpiadora;
¡María el cáliz, Cristo la sangre salvadora!

María el Templo, Cristo el Señor del Templo;
¡María el Santuario, Cristo el Dios adorado!

María el faro, Cristo el lugar de descanso;
¡María el espejo, Cristo la visión bendita!

María la Madre, Cristo el Hijo de la Madre.
Ambos siempre benditos por los tiempos sin fin. ¡Amén!

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